Friday, April 8, 2016

Alexander Pope, ¿ampliado?

En este artículo de 1890 hallo dos versiones de Pope —epístola II del Essay of Man— que tienen un estilo característicamente ampliado, con un sabor de época sin duda excesivo, pero también cierta gracia (para su tiempo).

Know then thyself, presume not God to scan.
The proper study of mankind is man.
Plac´d on this isthmus of a middle state,
A being darkly wise, and rudely great:
With too much knolewdge for the sceptic side,
With too much weakness for the stoic’s pride,
He hangs between; in doubt to act or rest;
In doubt to deem himself a God or beast,
In doubt his mind or body to prefer.
Born but to die, and reas’ning but to err;
Alike in ignorance, his reason such,
Whether he thinks too little or too much;
Chaos of thougth and passion, all confus’d,
Still by himself abused or disabus’d,
Created half to rise, and half to fall;
Great Lord of all things, yet a prey to all.
Sole judge of truth, in endless error hurtl’d,
The glory, jest, and riddle of world.

La deidad insondable, el gran misterio
Escudriñar no quieras temerario:
Dentro de ti desciende: es propio estudio
Del hombre el hombre mismo: colocado
Cual es istmo es comedio heterogéneo
De alteza, de vileza, de sapiencia,
De ignorancia en conjunto portentoso:
Como tan perspicaz no es susceptible
Del fatuo pirronismo: como frágil
No lo es del fausto estoico: entre uno y otro
Siempre yace perplexo, irresoluto.
Tampoco sabe bien si a la fatiga
O al ocio abandonarse puede o debe.
Ya nimio admirador de su persona
Algún numen se piensa: ya se abate
Víctima de las menguas corporales
A la par de cuadrúpedos soeces.
Para morir nació: casi un delirio
Es toda su razón: sino la escucha
Un enigma le es todo, y un problema
Si la oye con exceso. Es caos profundo
De razón y de afectos que tan presto
Se engaña y desengaña; al mismo tiempo
Estólido, lunático, avisado,
Dotado de vigor y de flaqueza,
Ya se alza, ya recae, ya tropieza,
Señor de todo cual de todo esclavo:
De la verdad juez solo, y de continuo
Juguete del error, ya se contrista,
Ya se alegra sin causa: juntamente
Baldón de la natura y maravilla.
(Padre Palazuelos)

Conócete a ti mismo: no pretendas
De Dios la esencia penetrar, amigo.
Estúdiate a ti mismo, pues el hombre
Es el más propio estudio para el hombre.
Como en un istmo colocado él tiene
Índoles varias: ya se nos presenta
Cual un ser mixto, o cual compuesto raro
De calidades entre sí contrarias;
Tinieblas, luz, elevación, bajeza,
Todos los vicios, todas las virtudes.
Para dudar escéptico, es muy sabio,
Y para alzarse ala fiereza estoica
Muy flaco en su virtud: incierto siempre
Si debe obrar o no: piensa, y osado
Ya se cree un Dios, o ya inferior al bruto
Si al error y al dolor vive sujeto.
Duda cuál de los dos si el cuerpo o alma
Es su parte más noble, crece, vive
Para morir, y para errar discurre.
Si no oye a su razón, todo es oscuro,
Si la oye demasiado, nada hay cierto:
Caos triste de pasiones y de ideas,
A sí mismo se engaña, y por sí mismo
Se desengaña sin quedar más cauto:
Cediendo a sus impulsos naturales,
Débil cae, y glorioso se levanta:
Señor y esclavo de las cosas todas;
Sólo de la verdad él juzgar puede,
Y a error perpetuo condenado vive.
Este es el hombre: enigma inexplicable,
La gloria y el baldón del Universo.
(José Joaquín de Olmedo)

En una traducción en marcha me he topado con los cuatro versos famosos de «Created...» De una mera versión de trabajo, me llama mucho la atención el contraste entre el desbordamiento antiguo y la contención más habitual hoy (salvo cuando se opta por el alejandrino, que a veces pierde fuelle o pide relleno):

Creado para el auge y la caída;
de todo rey, mas víctima de todo;
juez sin par de verdad y eterno errado;
¡gloria, burla y enigma de este mundo!