—¿Sabes cómo se llama? ¡Geiermeier!
—¿Cómo? —preguntó Anton.
Anna se rió saltando alternativamente sobre cada uno de sus pies.
—Geiermeier, aun con bata te pareces a una rata —cantó ella.
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—¿Sabes cómo se llama? ¡Geiermeier!
—¿Cómo? —preguntó Anton.
Anna se rió saltando alternativamente sobre cada uno de sus pies.
—Geiermeier, aun con bata te pareces a una rata —cantó ella.
…escucha esto: «¡Dorothee von Schlotterstein-Seifenschwein!» ¿Habías oído alguna vez un nombre tan estúpido?Seguimos en el árbol de familia; ahora en alguna rama política casada con el ridículo. El lector español tiene la oportunidad de reírse con ese imposible trabalenguas de ches y eschés y sxein. El lector alemán tiene una opción diferente, porque para él no hay misterio fonético y sí hay, en cambio, un chiste:
…escucha esto: «¡Dorotea de Tiemblapiedra y Jabón-Cerdo!» ¿Habías oído alguna vez un nombre tan estúpido?
... Aquí hay gente que va al mercado y compra lo que consumen los indios, pero yo nunca lo permitiría. No hay nada limpio; todo está lleno de gérmenes.¡Oh, jormon moldoto! «Germs», pronunciado con asco, da casi una O. ¡Pero mira que es difícil sacar una O de las tres E de gérmenes!
La palabra «gérmenes» hizo que su boca se frunciera en una desaprobatoria «O».
Como hacía maravillas con las calabazas y con los calabacines sabrosos y abultados —además de con esos pepinos deliciosos y minúsculos llamados pepinillos—, su nombre (que originalmente era Gertrudis) también se transformó de manera mágica [y pasó a ser] Gurkintrudis.Y no puedo más que preguntarme, como lector: ¿Por qué se molestan en explicarme que un pepinillo es una clase de pepino pequeño? Y en segundo lugar, ¿por qué de un pepinillo pasa alguien a llamarse Gurkintrudis o Gurkie?
Traducir la poesía inglesa de metro breve, y quizá más aún la clásica, suele ser motivo de desesperación: o se estiran los versos (¿y dónde queda la música?) o se condensa el contenido hasta quizá perder la gracia. Ni siquiera esta versión de Joan Vinyoli es lo que cabría esperar:
Full fathom five thy father lies;
Of his bones are coral made;
Those are pearls that were his eyes;
Nothing of him that does fade,
But doth suffer a sea-change
Into something rich and strange.
Sea-nymphs hourly ring his knell:
Ding-dong,
Hark! Now I hear them - Ding-dong, bell.
(The Tempest, I, ii)
CANÇÓ D'ARIEL
Ben bé cinc braces fondo jeu ton pare:
dels ossos seus se n'està fent coral,
el que eren els seus ulls són perles ara,
ni una mica del que és en ell mortal
no s'ha perdut: una mudança clara
de mar el torna en cosa rica i rara.
Nimfes toquen a morts per ell cada hora: el dring
escolta!, ara les sento, ning-nang-ning.
(Joan Vinyoli, Domini màgic, dins Poesia completa, Edicions 62, 2008, p. 369)
Ángel-Luis Pujante optó por respetar la métrica y la partitura en la versión de La tempestad que mereció el Nacional de Traducción:
Yace tu padre en el fondo
y sus huesos son coral.
Ahora perlas son sus ojos;
nada en él se deshará,
pues el mar le cambia todo
en un bien maravilloso.
Ninfas por él doblarán.
Coro: Din, don.
Ah, ya las oigo: Din, don, dan.
(La tempestad, Espasa, col. Austral 401, Madrid, 1998, p. 60)
La traducción de poesía es un género de orfebres: a veces se hace por encargo, pero sobre todo se hace por amor a la pieza o, más aún, al proceso de creación de la pieza. Se halla tan al límite que en los días vocingleros tendemos a pensar que es intraducible. Quedémonos de momento con la perspectiva de los días más pragmáticos y menos altisonantes: es (muy) difícil traducir poesía sin merma.
Para que el menoscabo del poema traducido sea lo menos letal posible, creo que la teoría más válida es la de los sistemas: el poema es un conjunto creado por la fusión simultánea de varios sistemas de significado, que incluyen desde los niveles de la lengua (fonético a semántico) hasta la tradición literaria o la música. Ya que de música hablamos, algunos de esos sistemas resultan particularmente llamativos al oído, como el ritmo o la rima. En mi experiencia de trato con otros traductores, diría que existe en general cierta preferencia por la rima sobre el ritmo, en cuanto al listado de características que es preciso conservar. El caso contrario es más raro, tal vez.
Así que llamadlo llevar la contraria o hallarse en otras coordenadas: a mi entender, el ritmo es más esencial y asimismo más traducible que la rima. La idea del taller es escuchar y experimentar con poemas y ritmos de varias lenguas y tradiciones, a ver qué ocurre, qué podemos hacer, por qué canales parece que la merma es mayor, incluso cuándo conviene sacrificar a la criatura, fundir de nuevo el oro, calzarse otra vez las gafas de orfebre y volver a empezar.
Para conmemorar el quinto aniversario de su creación, Asetrad celebrará un congreso, en la ciudad de Salamanca, cuyo lema será «La traducción en el próximo quinquenio». El congreso se articulará en torno a las distintas modalidades de la actividad: el traductor autónomo; el traductor de plantilla en grandes empresas, organismos internacionales o administraciones públicas; el traductor de plantilla en empresas de traducción; el traductor en el mundo académico; el traductor literario; el corrector y el intérprete. Se prevé, por lo tanto, que los participantes procedan de todos estos mundos, además del estudiantil, al que quedará asimismo abierto el congreso.
El programa incluirá ponencias que mostrarán distintas perspectivas del ejercicio profesional, mesas redondas en las que participarán profesionales que trabajan en realidades muy diversas y una serie de talleres prácticos sobre aspectos que pueden ayudarnos a mejorar nuestra práctica profesional o complementar los servicios que ya ofrecemos.
(Asetrad)
Será el viernes 14 y sábado 15 de noviembre. Más en concreto, yo impartiré un taller sobre «El ritmo en la traducción de poesía». La ponencia sobre «La traducción de los nombres propios en la literatura infantil» quedará finalmente para otra ocasión.

