Entonces uno se pone nervioso, se revuelve en la silla, frunce el ceño, resopla presa del más amargo pálpito, recorre las páginas con la vista. Sí, no cabe duda, donde antes decía «Como si todo esto fuese un asado, una masa de hacer pan, un hombre viejo y cansado», ahora dice «Como cuando los niños juegan al escondite». ...
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